Pov: Alexander Reed. Su boca se abre sobre la mía y sus gemidos salen mezclados con jadeos. Muerdo sus labios y clavo mis dedos en sus nalgas, las aprieto con fuerza hacia abajo, atravesándola tan profundo que no puedo evitar correrme con fuerza dentro de ella. — ¡Ay… aah! —sus besos siguen cargados de deseo. Es insaciable. Esas ganas que siento emanan de su piel no se agotan y hacen que sea una experiencia única. Me siento un jovencito hormonal deseando follar por horas. No me da la energía y evidentemente estoy fuera de forma. Algo que no voy a admitir frente a ella. Clava sus uñas en mi hombro y sus ansiosos besos son la muestra de que planea seguir aquí pegada a mí. — Me encantas, no sabes cómo me gusta sentirte —esto es lo que me perdía. Gracias al cielo que abrí los ojos

