ALEX Al fin, al fin pude probar esos labios que fueron incluso mejor de lo que había soñado. Eran suaves, y adictivos. Jamás pensé que ella tomaría la iniciativa, pero me alegro tanto porque ya no podía contener mis ganas de besarla, pero no quería hacerlo hoy, menos con todo lo que había ocurrido. Sentir sus labios fue como un sueño. Me apresuré en introducir mi lengua en si boca, antes de que pudiera recobrar la razón y arrepentirse. Necesitaba probarla bien antes de que eso ocurriera. Para mi sorpresa, ella no se detuvo, lo que me hizo pensar que no había sido un impulso, sino que ella lo deseaba tanto como yo y que, quizás, esté nuevo sentimiento era mutuo, era recíproco. La di vuelta para quedar sobre ella y así poder apoderarme de sus labios de manera más posesiva. Enrede mi le

