Acurrucada en su pecho comencé a recordar toda mi historia y trataba a ordenar las ideas para poder hablar con Alex y contarle la verdad. Se lo merecía. Sollozos y lágrimas comenzaron a salir de mi. Recordar todo dolía. Lo que fui, lo que quise llegar a ser, lo que me destruyó y como no he podido volver a ser esa mujer libre que en algún momento pude ser. - Alex, yo..- nuevamente mi llanto ahogaba lo que estaba a punto de salir por mi boca. - Shhh, no es necesario que digas nada Emi, podemos conversar en otro momento.- me dijo patentándome más a su pecho y con una voz muy suave. Yo negué, necesitaba hablar, necesitaba hacerlo ahora. - No, necesito desahogarme, necesito contarte.- él solo asintió. Cuando estaba en colegio solía avergonzarme de mi cuerpo. Al llegarme el desarrollo

