Capítulo 14: En el placer del Lobo Feroz Somos un desastre de besos ardientes y salvajes, como si nos quisiéramos consumir en el otro, mi mano alcanza el botón de mis pantalones y sin esfuerzo me los quito y le sigue la camisa quedándome solo en mi ropa interior. Estoy temblando de la excitación, quiero más cada vez. Este hombre me enloquece, me vuelve loca, sabe exactamente qué hacer para calentarme en cuestión de segundos. —Quiero que me hagas olvidar hasta mi nombre—digo en voz baja. Él sonríe y da un paso atrás para mirarme de arriba a abajo, seguidamente relame sus labios pareciendo que sus ojos brillan ante mi desnudez. —¿Te gusta lo que ves? —pregunto sintiéndome empoderada. Lo veo ampliar su sonrisa, le gusta que le hable y lo incite, lo noto. —Me fascinas —susurra—,

