De un segundo a otro el aire era denso y pesado, y el silencio era absoluto, excepto por el sonido de sus propias respiraciones. De repente, un dolor intenso recorrió su cuerpo compartido. Eva se sorprendió al sentir contracciones y un líquido cálido escurrir entre sus piernas. EVA -¿Qué está pasando?- grito alarmada, pero su voz se perdió en la oscuridad. LUNA -"No entiendo... no sentí nada. ¿Cómo es posible que estemos...?- incrédula en su conciencia, igualmente confundida. Eva y Luna intercambiaron pensamientos, ambas igualmente sorprendidas. "No podemos estar embarazadas... creíamos que solo habían pasado un par de horas..." El dolor aumentaba, y la confusión se tornaba en pánico. "¿Qué hacemos?", gritó Eva, pero su voz se perdia en la oscuridad. LUNA -Debemos encontrar un l

