Marcus palideció al escuchar lo del video. —¿De qué video hablas? —No te hagas el tonto. El mundo es muy pequeño para los que dejan huellas tan sucias —respondió Martina, levantándose—. Quédate con tu cheque. No solo no voy a trabajar para ti, sino que hoy mismo he presentado ante la junta una solicitud de auditoría externa para tus gastos de representación. —¡No tienes autoridad para eso! —gritó Marcus, atrayendo las miradas de los otros comensales. —Caterina me dio el poder total ayer —dijo Martina con una sonrisa gélida—. Así que prepárate, porque vamos a revisar hasta el último centavo que gastaste en ese departamento secreto. Y Marcus... recuerda que yo no soy tan paciente como Caterina. Si encuentro un solo error, te hundiré antes de que puedas decir "Sloane". Marcus regresó a la

