Capítulo cuarenta y dos Pov Amir Como no imagine que después del cine vendriamos a un parque de diversiones. Estas cosas no son lo mío. Junto mis cejas escuchando gritar a los adolescentes hormonales detrás de mí, voy en la punta del carrito de la montaña rusa con Irina y lo único que me hace no maldecir es ella y su mano agarrada a la mía. —¡Oh por Dios! Amir voy a morir —el carro sube cada vez más por la cuesta y sonrío —¿recuerdame por qué estamos haciendo esto? —Porque quieres ayudar al estúpido allá atrás en la cola —gira y vuelve la mirada a mí. —Es irónico ver como ellos están allá y nosotros aquí adelante —el juego detiene su avance y observo el vacío de la cuesta. —Tú eras la que te querías montar —me encojo de hombros —prepárate o cierra los ojos. —¿Por q... —no ter

