Capítulo dieciséis Mi mente aún esta en shock. Lo observo fijamente y recuerdo claramente el lobo que vi frente a mi cuando ellos ni siquiera me veían. Esto no puede estar pasando. Esto no es real. Si me pellizco puede que vuelva a despertar en mi camita toda sudada por tal pésima pesadilla, veo mi piel y sin dudarlo dos veces me muerdo y pego el grito al cielo. Duele, duele. Esto es verdad. Mi corazón repiquetea rápidamente y entro en un colapso de ansiedad. Quiero comer, quiero comer, quiero comer. Quito la sábana de mi cuerpo y me deslizo hacia el borde de la cama, la camisa larga que tengo se alza y deja a la vista toda mi femineidad, levanto la mirada hacia ojos azules y veo que no despega su mirada de mí, a mi cara sube todo mi color rojo y giro mi cabeza hacia un lado, ci

