—Me adentré en sus finanzas, pero por el momento no hay nada sospechoso que resalte o parezca fuera de lo común —musitó mi hacker Johnathon, mirando perplejo la pantalla de su computadora —. Pero algo parece un poco extraño acerca de sus registros financieros, aún no puedo comprender exactamente qué es, casi como si hubieran sido alterados o cambiados de alguna manera. Pero nadie sabe que estás investigando sus finanzas, ¿verdad? —me preguntó, girando en su silla y mirándome seriamente. Luché contra las ganas de rodar los ojos. Negué con la cabeza. No era lo suficientemente estúpido como para revelar esa información. Johnathon era uno de mis amigos del colegio que se había graduado dos años antes debido a ser un genio y un talento tecnológico. La primera persona a la que acudí cuando nec

