Necesito descansar, porqué siento que voy a colapsar. Qué el mundo se me cae a pedazos. Me sirvo un whisky y abro los ventanales del balcón. Dónde estás Anaís?... Cómo estás?... Nuestro bebe? Cierro los ojos y me permito sentir eso que por tantos años me negué. Siempre lo supe y me prohibí sentirlo? O talvez lo presentí y decidí que lo mejor era darle otra forma y nombre al sentimiento? Es demasiado tarde, mi pequeña?... Me odias tanto, que nunca podrías perdonarme?... Otra grieta se abre en mi, desde que te fuiste han sido tantas, que voy a derrumbarme y tú ya no estás para sanarme. Voy a su habitación, si la he convertido en una especie de refugio, su olor todavía esta en su cama. Hasta hace unos días creí que iba a volver, que era otro de sus vanos intentos de hacerse notar... de

