Luego de que Thomas lo poseyera, este había quedado aferrado a su espalda y a su cuerpo; y Morgan pudo sentir unos besos suaves en su espalda y cuello. Thomas salió del culo de Morgan, aunque no tenía ganas...se quería quedar a vivir dentro del muchacho. Esa era la única verdad. Pero aún así se levantó, buscó una toalla y lo limpió un poco. Ver su semen brotando de su agujero le resultó atrayente. Quiso bajarle el pantalón del todo pero Morgan no lo permitió. — Está bien— murmuró él joven. — Déjame al menos ver...— y por ver no se refería a algo erótico aunque el deseo de ver a su joven completamente desnudo era muy fuerte y hasta ese momento no había ocurrido aún. Thomas tenía algunos recuerdos de las duchas. Pero el cuerpo de Morgan había cambiado. Y quería , deseaba, necesitaba ve

