Capítulo 22. No me odies

1210 Words

Como para reafirmar con hechos sus palabras Thomas acarició con mucha suavidad su mejilla, luego llevó sus labios para encontrarse con los de Morgan y le dio un beso suave que estremecieron hasta las fibras más íntimas del muchacho. Con su mano, el mayor, agarró nuevamente el pene del pequeño, metiendo la mano por debajo de su pantalón mientras escuchaba su sonido entrecortado de placer. Con su otra mano, y mientras se sostenía con uno de sus codos, levantó la camiseta de Morgan y pasó con suavidad la mano por la curvatura de uno de sus pechos deteniéndose en el diminuto pezón que pellizcó y con el que jugueteo por un rato, después lo probó con sus labios, succionado el pequeño punto de placer hasta que Morgan enredó sus dedos en su cabello extasiado de placer. Cuidadosamente dejó su p

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