—Ustedes no pueden hacer esto, no pueden, no pue... Michael estaba tan enloquecido pegando puñetazos y patadas hacia todos lados que no se dio cuenta del dardo tranquilizante y para controlar su poder de conversión, que le tiraron, igual que a su acompañante, solo que el de quien estaba con él tenía un cóctel especial mucho más fuerte, como para dormir a varios changers caballos, aunque ese ser no era un changer caballo precisamente. Mientras perdía el conocimiento, Michael, que finalmente había sido controlado por algunos soldados del Comando y sostenido por sus brazos, fue tomado del cabello por Fox. Todavía recordaba el aroma de su aliento fétido. El General, que en esos días era más joven había sonreído con autocomplacencia. —Nosotros somos el Comando, podemos hacer lo que queramos

