—Lo que me pides no es algo fácil de digerir, Emily.—Susurré a su lado.—Apenas conozco a Alec.—Insistí.—No puedo solo meterme en su vida y obligarlo a tomar decisiones que no quiere.—Reproché. —No tiene que ser ya mismo, Cindy. La amistad se construye poco a poco, y en ese mismo plazo le ayudarás a sentar cabeza, insistirle sobre el tratamiento, darle una razón más para luchar.—Susurró.—No quiere cumplir con el tratamiento, cada que tiene consulta no quiere ir. Todo es un problema con él, no quiero perder a mi hijo siendo tan joven, Cindy. Te estoy hablando como una madre desesperada y asustada por su hijo, no como tu jefa.—Insistió. —...Pero Emily, ¿y si no sale como piensas?—Insistí.—No quiero mentirle o manipularle.—Aclaré. —No estarías haciendo nada malo, Cindy. Y no tiene porqué

