Sentia como los nervios aumentaban sin parar, su madre estaba una vez allí y estaba por ser descubierta. Tenía una excusa que Alec no conocía, podía decir que buscaba acercarme a él, ganarme su confianza, poner aquella carta sobre la mesa sin más, pero nada de eso lo podía saber, siquiera de cerca. Mi pulso se aceleró cuando la puerta de aquella habitación fue abierta una vez más, ahora su madre un poco subida de tono. —¡Ésto no es un motel, Alec, fui clara contigo!—Estalló sin más. —No hay nadie mamá, nunca lo hubo.—Mintió rápidamente. Su madre caminó de un lado a otro, frustrada y a regañadientes. Buscando en el armario, baño privado y respirando hondo al darse cuenta que era paranoia de ella. Se sentó sobre la cama, haciéndome cubrir aún más mi boca y guardar silencio. Respir

