Pov: Adriel
Paso mis manos por sus piernas acercándome a sus muslos por debajo de su vestido, ella no me detiene, jadea sobre mis labios con cada caricia, es como si quisiera más todo el tiempo.
Pienso que es alguna alucinación o algo así, porque esto es lo más impensado de mi vida. Tener a Mel así, besándola y ella tan receptiva.
— ¿A dónde vamos? — jadea sobre mis labios y por un segundo me había olvidado de todo.
— A tu departamento — Susurro sin separarme de su boca y sigo besándola.
— Como.... mmm ¿Cómo sabes donde vivo? — Mis manos no se quedan quietas no quiero despegarme de ella.
— Por Siena — hablo entre beso y beso.
— ¿Por Siena? — Me separo solo un poco.
— Una vez le pedí un taxi para ir a tu casa a llevar a Nerea... en fin, sé donde es tu casa y no fue acoso lo juro — Asiente y me estira para seguir besándome.
Sus labios son tan delicados pero a la vez seguros, la forma en la que me besa es con ganas, unas ganas que son iguales a las mias y eso es lo que me tiene totalmente perdido en ella.
Se separa bruscamente.
— No tengo mi cartera ni mi teléfono, los deje en la fiesta — toco mis bolsillos, tampoco tengo mi teléfono, solo tengo mi billetera y mis llaves, trato de hacer memoria de cuanto dinero físico traje.
Normalmente pago todo con el teléfono, pero para el taxi tengo. Esperen.
— ¿Cómo entraremos a tu casa? — me mira confusa.
— No tengo la llave — dice muy desorientada.
— No traje mi teléfono — digo pensando que hacer. — Maldición.
— Vamos a tu casa — dice ella — ¿Tenes llave? — la miro dudoso.
— Si, pero... pueden llegar mis papás o.. mi hermana, aunque no lo harán hasta que termine la fiesta — Asiente y se acerca a mi.
— No necesitamos demasiado tiempo y si no vamos a tu casa puede ser en cualquier lugar porque de verdad... — su respiración agitada chica con la mia.
— A mi casa — la beso rápido pero seguro.
Dicto mi dirección al taxi para que cambie de rumbo y es lo más ilógico ir a casa, pero nadie está, nadie vendrá hasta que termine la fiesta y yo.. no dejaré que está oportunidad pase.
Las manos de Mel acariciando mi pelo de forma ansiosa me hacen prestarle atención y solo una mirada basta para volver a pegarme a sus labios, no quiero olvidar como se sienten, quiero besarla hasta el cansancio, hasta que sus besos quedan grabados en mis labios, hasta que mis labios de desgasten.
El viaje se pasa eterno y lo agradezco porque estar sumido en sus besos, en sus manos agarrando mi cabello es una sensación placentera como si estuviera flotando en el aire.
Cuando el auto frena nos separamos casi sin aire. Pago el taxi y bajamos.
Miro la casa y pienso que podrían armar un gran drama si saben que traigo a una mujer a la casa, pero... no es una mujer es Mel, mi hermosa y linda Mel.
Su mano roza la mía haciendo caricias con sus dedos sobre mi palma, giro mi visión para captar su mirada oscura y penetrante sobre mí, las ganas flotan en el aire, en sus ojos, en sus labios entreabiertos, en su pecho que sube y baja por la falta de aire.
Sus caricias en la palma de mi mano me tienen como en trance y solo me quedo viéndola mientras ella lo hace sin parar, suave y constante, se siente...
— Deberíamos entrar — asiento saliendo de mi hipnosis involuntaria.
La tomo de la mano para caminar a la puerta de mi casa, esto se siente tan irreal, es algo que quizás imaginé en mis grandes fantasias, porque seamos honestos, ella siempre ha sido inalcanzable para mí.
Abro con torpeza la puerta usando solo una mano, al entrar todas las luces están apagadas, trato de buscar el interruptor pero me pega a la pared besándome y sus manos tironeando mi ropa no me dejan pensar.
— Sabes.. tan. .... bien — susurra entre beso y beso.
Estoy idiota, porque cada beso que me da me tiene más necesitado y solo puedo pensar lo mucho que ella me encanta.
Mis manos se pasean por su cuerpo sobre la tela de su vestido, se siente tan suave que pensar en como será tocar su cuerpo sin ropa me tiene muy caliente.
Entre beso y beso caminamos en dirección a mi habitación, subimos las escaleras en plena oscuridad y de milagro no tropezamos, la concentración está en besarnos y arrancarnos la ropa que se siente asfixiante.
Entramos a mi habitación y toco el interruptor de la luz porque necesito ver esto con la mayor claridad posible.
— A... Adri..el — sus jadeos sobre mis labios son tan sexys.
— Dime mi linda Mel — Toma mis manos posicionados en su espalda.
— La ropa se siente horrible sobre la piel — Beso su cuello y lanza un gemido tan sensual — Aah — la muerdo suavemente dejándome llevar por la suavidad de su piel, succiono de su cuello en un estado de hipnosis fascinante. — Aahh Adriel... — me separo agitado y jadeante anhelando más.
— Mel.. ¿Qué quieres linda? — apoya su mano en mi pecho haciéndome caer sentado en la cama.
— Necesito ayuda con mi cremayera — Separa mis piernas y se sienta entre ella dándome la espalda.
¡Joder!
Su trasero apoyándose en mi erección me obliga a cerrar los ojos. Quiero arrancarle el vestido y ponerla en cuatro mientras aprieto sus nalgas. ¡Oh por dios! Está mujer va a matarme.
Abro los ojos y ella está acomodándose el cabello hacia un lado.
Me acerco a ella quedando tan pegados que jadea ante la presión de mi erección contra su cuerpo.
— Mel... — Susurro en su oído mientras tomo el cierre de su cremayera. — Si te quito este vestido... yo... — Beso su cuello debajo de su oreja y succiono de él, jadea e inclina su cuello para darme acceso.
— ¿Qué me harás? — susurra mientras se inclina hacía atrás pegando su cuerpo más a mí.
— Tantas cosas quiero hacerte, demasiadas que no me alcanzarían ni 1000 noches — muerdo su cuellos y un gemido delicioso sale de sus labios.
— Entonces hazlo, porque la ropa molesta, se siente tan fea su textura sobre mi piel, es rasposa y lastima — Se acomoda y yo bajo la cremayera de su vestido.
Lo primero que veo es que no trae brasier porque no hay ningún broche en su espalda, bajo más hasta llegar a su cadera donde el borde de sus bragas negras esperan.
¡Oh dios mio, ella es tan sexy!
Por simple inercia beso su espalda, se siente tan suave, demasiado suave, me encanta su piel.
De un momento a otro ella se aparta de mi para estar de frente y su vestido cayendo naturalmente por sus brazos mientras apoya las manos en la cama viéndome es eróticõ demasiado, porque sus pechos comienzan a verse con una caída natural, no me aguanto y bajo más su vestido para deborar sus pechos.
— Ohh — Lanza un gemido mientras juego con mi lengua, primero en uno y luego el otro.
No los discrimino, chupo, succiono y muerdo ambos de igual forma, sus jadeos acompañados de su mirada en mi me pone más caliente aún.
— Aahh — no quiero dejarlos, entierro mi cara entre sus perfectos pechos lleno de sensaciones.
Siento sus manos en el borde de mi camiseta viéndome obligado a dejar sus pechos y permitir que me desvista.
Con su mano me empuja el pecho haciéndome caer hacia atrás pero me apoyo con mis codos y la observo, con sus pechos fuera me mira llena de deseo. Sus manos van a mis pantalones con ansiedad y solo la observo, me trae hipnotizado con su belleza.
Cuando sus manos ansiosas bajan mis pantalones colaboro sin rechistar quedando solo en bóxer. No me espero lo que sigue, porque saca mi erección y sin darme tiempo a pensar se lo mete en la boca.
— Ohh Mel, ohh Mel... qu...ha... — quiero ver, pero el placer es tanto que cierro mis ojos.
Su lengua es caliente y suave, acaricia mi m*****o con ella de una forma tan deliciosa, estoy perdido en el placer y no pienso perderme esta vista por nada en el mundo.
Abro mis ojos y la veo comiéndome el penë sin ningún pudor, ¡Por dios! No es posible que tenga la vista de ella así, hermosa y tan deseosa que mi miembrõ solo quiero llenarle esa boca con todo de mí.
— Ohh por dios, Mel que rico la chupas — ella se ve muy entusiasmada.
Succiona, lame y muerde suavemente haciéndome entrar en trance, la imaginé de millones de maneras, pero está vista es...
— Ohh mmm así linda, sigue así..... Oh dios mios Mel, eres la puta maestra — lo toma desde el tronco y comienza a mover su mano a la vez que como una maldita experta me la chupa delicioso.
Quiero verla así más tiempo, mucho más tiempo pero...
— Ohh, aah linda.... oh.... mm. .m... — Mis piernas tiemblan mientras lleno su boca preciosa con mi esencia.
Esta imagen la guardaré hasta el día que me muera, ella tomando todo de mi, lamiendome como si fuera su dulce favorito. ¡Maldición! Me encanta.
— Sabes delicioso — relame sus labios y que caliente que me pone. — Demasiado rico — Apoya sus manos a mi pecho y comienza a subirse sobre mi.
No la dejo continuar, la tomo en mis brazos tumbandola en la cama.
— No me parece nada justo que tu me hayas probado y yo no — Le quito el vestido y la beso.
Probar mi sabor de sus labios se siente bien, todo con ella se siente bien, bajo mis besos lentamente a sus pechos, a su vientre, la forma de retorcerse que tiene me gusta demasiado. Llego a su ropa interior y se la quito con ansiedad y necesidad.
Abro sus piernas para tener un perfecto acceso y ella no objeta solo hace, abre sus piernas dándome una vista sublime de su vaginã, verla mojarse así es delicioso.
Entierro mi cara sin pensarmelo, está empapada y sabe tan bien, es tan suave, solo quiero morderla de lo suavecita que se siente.
Con mi lengua tomo todo de ella y más.
— Aahhh Si, así así.... ohh no es posible aahhh — en menos de lo que pienso un orgasmo la atrapa haciendola temblar, no es posible que ella se escuche tan bien gimiendo.
No me detengo y sigo lamiendola como si de eso dependiera mi vida. Si esto es el cielo quiero morir aquí entre sus piernas con mi cara enterrada disfrutando de su sabor.
Meto dos dedos en su interior y está tan mojada que nada de esfuezo me cuesta, acaricio con ellos su interior que se siente hinchado y suave como una pequeña almohada, solo unos movimientos sincronizados con mi lengua para tenerla temblando otra vez, se retuerce pero no me detengo.
— Aahhh ohhh Adriel.... si... aahh ahhhh por dios — Sus piernas se mueves desesperadas y no paro sigo pasando mi lengua por su boton de placer, la forma en que su cuerpo se agita cada que lo presiono se siente fantástico.
Solo quiero sentirla retorcerse y convulsionar sin cesar, cuando pienso que ya fue suficiente vuelve a hacerlo.
— Ohhhh Maldición, ohh ohhh ahhhh — Amo esto, dios santo amo sentirla venirse en mi cara.
Saco mi cara y no puedo aguantarme más, la beso a lo que ella responde con ansias y me acomodo entre sus piernas.
Muevo mi miembrõ de arriba abajo para humedecerlo con sus fluidos y lo meto lentamente.
— Ohhh te sientes tan caliente — jadeo sin poder evitarlo.
— Estás tan bueno que debería ser... mmmm... ilegal — Apoyo mis manos en al cama mientras me hundo en ella y...
— El condón — digo de un momento a otro.
— Oh por dios si — salgo de su interior y abro el cajón de mi mesita de luz.
— Mierda — Anya voy a matarte. — Iré al baño a buscar que tengo más.
Mel solo asiente y me levanto para ir al baño de mi habitación donde escondo los condones, porque los de mi mesita mi hermana siempre me los roba.
Desgraciada la mataré.
Entro al baño para buscar los condones y mis pies tocan la alfombra, muevo mis dedos porque se siente extrañamente suave, muy suave..