Valentina sabía que estar cerca de Ezzio sería un problema, su voz se asemejaba tanto a la de Eliot, que se le hacía imposible controlar su cuerpo, sin embargo, al ver su rostro el encanto perdía efecto. Pero ahora estaba concentrada en Salvatore, el de ojos negros como la misma noche había interactuado muy poco con ella, pero le basto para saber sus gustos, Valentina se preguntó si aquel hombre podría leerla como ella lo hacía con ellos. La ropa e incluso el maquillaje que Salvatore le había comprado era de su agrado y talle, incluso el calzado, no se sentía embelesada por las marcas y mucho menos afortunada, esta mujer de 21 años era poseedora de una gran fortuna, en parte por la herencia de su abuelo Marco, su padre Prieto y lo que era de su madre Emma, pero también porque gracias a su

