El regreso a la gran casa fue en silencio, cargado de una tensión s****l que casi los estaba asfixiando a los siete por igual, fue por eso por lo que apenas el vehículo detuvo su andar frente a la casona todos bajaron con una rapidez casi ridícula, Valentina espero que Ezzio abriera la puerta y quiso escapar a su nueva y provisoria habitación, pero la mano callosa de Leonzio la detuvo, y sin decir nada, la guio a la sala, donde los otros cinco De Luca ya tenían diversas bebidas servidas. — ¿Y mi trago? — cuestiono un poco molesta, Ezzio negó de inmediato, pero Salvatore lo ignoro, como si no viera la cabeza de su primo ir de derecha a izquierda. — Aquí tienes cariño, espero que te guste el ron, el vodka se nos terminó. — Valentina tomo el vaso y se sentó, ya no tenía sus medias negras, m

