Jamás pensé que Nadia tendría esos alcances, ahora que finge ser la heredera perdida y que tiene en sus manos el imperio Vandecoeur. Cada vez más me decepciono de ella y me entristece saber que aquella que me acogió cuando llegué al orfanato y que fue mi mejor amiga ahora me trata como una basura.
-¿Qué pasó?- preguntó Marian. Ella y Melanie corrieron a auxiliar a Nadia.
-¿Señorita Ana, se encuentra bien?- dijo Melanie lanzándome una mirada de muerte.
-Sí, gracias… Clara me extraña que tengas ese comportamiento… no puedo creer que hayas reaccionado así, empujándome, después de que te dije que yo supervisaría tu trabajo todo el tiempo… entiende que es lo mejor para la compañía de mi familia…- estoy velando por nuestros intereses… dijo Nadia cínicamente.
-¿Qué?- dije impresionada con las mentiras de esta mujer.
-¿Es en serio?¿Por eso la agrediste? Sigues siendo la misma oportunista de siempre…- dijo Melanie lanzando todo su veneno. Marian me miraba incrédula, como si estuviera dudando de lo que decía Nadia… -Vamos a su oficina, yo la ayudo.-
-Muchas gracias, eres muy amable- dijo Nadia con lágrimas falsas en sus ojos…
-Un momento… yo…- iba a defenderme, pero al final pensé que no valía la pena, pues Nadia sonó tan convincente que hasta yo casi me creo que en realidad la empujé.
-Esto no se va a quedar así… vamos a hablar con el jefe para que no te permita representar al equipo de diseño en la junta y en la presentación de la colección… definitivamente no te lo mereces…- agregó Melanie, antes de ingresar a la oficina.
-¡No!- dijo Nadia -Dejen las cosas así… estamos sobre el tiempo y creo que no es conveniente para nosotros en este momento…-
-Pero señorita Ana…-
-Por favor, mantengan esto en secreto… estoy segura de que Clara no lo volverá a hacer, ¿No es cierto?- Nadia me miraba como si suplicara que yo apoyara su mentira. sin embargo, no tuve el valor de decir nada. Ante mi silencio, Nadia se quejaba de su pie supuestamente lastimado y con la ayuda de Melanie entró a su oficina.
-¡Marian vamos!- Melanie persuadió a Marian para que las siguiera. Ella aún lucía entre confundida y decepcionada, pero las siguió. No entiendo qué pretendía Nadia, pero supongo que el plan era poner a mis compañeras de trabajo en mi contra, para que ella quede como la buena.
Yo me senté en mi escritorio y quise concentrarme en el trabajo, pero definitivamente no pude. ¿De qué estarán hablando?¿Que tantas cosas le dirá Nadia a mis compañeras para aumentar su odio? Las mentiras de Nadia y el hecho de no saber nada de mi padre perturbaba mi mente, así que de un impulso me levanté de allí y salí de Casa Vandecoeur para hablar con una persona que puede tener respuestas, aunque no sabía cómo preguntarle.
Llegué finalmente a la mansión Vandecoeur. Luego de anunciarme, solicité hablar con Sofía, quien apareció junto con Nani.
-¿Clara? ¿Qué haces aquí a esta hora?¿No deberías estar trabajando?- la cara de sorpresa de Sofía fue todo un poema. -Nani por favor, retírate… déjame sola con Clara- esta vez se dirigió a su nana.
-Pero señorita, no puedo dejarla con una extraña…-
-¿Acaso no la recuerdas? Ella vino a cenar y es una de las diseñadoras de Casa Vandecoeur, así que es de confianza…- Nani me miró de una manera extraña, como si yo le produjera molestia…
-Espero no ser inoportuna…- dije, mientras Nani se retiraba de la sala…
- No te preocupes… ¿Mi hermano sabe que estás aquí?- es verdad… salí de allí tan distraída que olvidé decirle que me iba. -Por tu cara me imagino que no… pero si estás acá parece ser que es algo importante… espera un momento…- Sofía se movilizó en su silla de ruedas hasta el teléfono y marcó.
-¿Hermano?… Tranquilo, yo estoy bien… solo quería avisarte que Clara está aquí en la mansión conmigo… no, yo la llamé para que viniera en este momento, discúlpala, ella olvidó avisarte porque pensó que era muy urgente… fue mi culpa… por favor, no le digas nada a Ana… está bien…Te amo…- Sofía colgó el teléfono y tenía una sonrisa tierna en su rostro.
-Amas mucho a tu hermano, ¿No es cierto?-- le pregunté.
-Si… la verdad no sé qué haría sin él y supongo que él tampoco sabría qué hacer si yo…-
-No digas eso… eres muy joven para pensar en esas cosas-
-Tienes razón… ven, siéntate- Sofía me invitó a sentarme a su lado… sin embargo, no sabía qué decirle en ese momento ni cómo contarle lo que me sucedía…
-Conozco esos ojos… aún estaba muy pequeña para recordar bien, pero hay muchas cosas que nunca olvido…- no sé por qué pero sus palabras me llenaron de mucha nostalgia y comencé de nuevo a llorar… me tapé los ojos para ocultar mi tristeza, pero ella me tomó en sus brazos y me abrazó.
-Por alguna razón que desconozco no puedes decir la verdad… pero sé muy bien quién eres en realidad… lo supe desde que te vi y ahora estoy segura…- ante sus palabras me asusté y paré de llorar de repente…¿Cómo podría Sofía saber quién soy si ella era muy pequeña cuando nos separamos? -Tranquila… no voy a decirle nada a nadie… no confío en nadie en esta casa…- murmuró Sofía. Yo le sonreí agradeciendo su gesto… no puedo permitir que muchas personas se enteren de la verdad, pues pondría ponerlas en peligro y no quiero que les pase nada…
En ese momento llegó la abuela, quien al vernos juntas su mirada se enterneció.
-¿Pasa algo abuela? Dijo Sofía.
-No mi niña… es solo que… Robert despertó… solo abrió sus ojos y al parecer hay una esperanza para su recuperación, pero aún no sabemos qué pasará con él…-
-Me alegra tanto, señora Denise- le dije sinceramente. Sofía sonrió y me abrazó para compartir su dicha conmigo.
- No te preocupes abuela… sé que Robert estará bien…- dijo Sofía.
-Tu hermano y Ana ya vienen para acá… debían terminar unos pendientes y nos reuniremos para hablar con el médico… van a valorar a Robert y él nos dirá qué sigue…- las palabras de la abuela me tranquilizan, aún puedo ver que mi padre tiene algún interés en despertar…
-No quiero ser inoportuna… vendré en otra ocasión…- quería evitar a toda costa enfrentarme con Nadia de nuevo, así que me levanté dispuesta a irme.
-Espera, Clara… te propongo que vayamos a mi cuarto mientras abuela, mi hermano y Ana conversan- dijo Sofía- no quiero que te vayas todavía por favor- ante las súplicas de Sofía no tuve más remedio que aceptar su propuesta.
-Muy bien… más tarde pueden bajar a cenar… supongo que te quedarás, ¿cierto?- Añadió la abuela refiriéndose a mí.
-Está bien- dije ante las miradas tiernas de mi abuela y Sofía. Esta última gritó de alegría.
Con la ayuda de Nani subimos hasta la habitación de Sofía. Esta era grande y llena de muñecos de felpa. Hubo uno que me llamó la atención… era un pequeño oso rosado muy particular… en su cuello colgaba un corazón rojo que había visto en otro lugar… en seguida me acerqué y lo tomé en mis brazos…
-Es…-
-Teddi- dije interrumpiéndola. Sofía sonrió…-
-¿Aún lo recuerdas?- me preguntó.
-No… solo recuerdo su nombre…-
-¿Por qué no lo recuerdas? Era tu favorito…-
-Sofi yo…- estaba a punto de decirle que había perdido la memoria en el accidente que tuve con mis padres, pero la presencia de alguien nos interrumpió.