Justo cuando Lulú estaba a punto de irse, con esa sonrisa de victoria descarada en los labios, Adriel reaccionó. Con un movimiento rápido y firme, la agarró de la cintura, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba por la sorpresa. Ella soltó una risa entrecortada, entre nerviosa y excitada. Antes de que pudiera escaparse, Adriel la giró con facilidad, poniéndola boca abajo. Lulú intentó moverse, pero él la mantuvo firme, presionando su palma contra su espalda baja, manteniéndola en esa posición que dejaba sus orto más expuestas que nunca. Entonces, sin darle tiempo a reaccionar, deslizó sus dedos bajo la tela de su short y, en un solo movimiento, se lo bajó junto con la diminuta tanga. La prenda se deslizó sin resistencia, dejando al descubierto su gordo y profundo culo. Adriel lo contempló po

