De todas formas, lo que más le interesaba era la reacción de su padre. Ya desde hacía rato había comenzado su intento de seducción. No estaba segura de por qué lo hacía. Claro, había tenido muchas fantasías sexuales con Mauricio, pero aún veía como algo impensable concretarlas. Eso sí, disfrutaba mucho cuando él la devoraba con la mirada. Incluso frente a su madre a veces no podía contenerse. Y todo se había vuelto más intenso cuando ella empezó a bajar todos los días, cerca de la medianoche, a tomar un vaso de leche. Normalmente Mauricio estaba solo, y ella le regalaba una excelente imagen de su orto, ya que solo bajaba en tanga y con una remerita. Era muy divertido ver a su padre haciendo un esfuerzo por mostrarse imperturbable. Otras veces, solo para molestarlo, se sentaba al lado de

