Concentro energía entre mis dos manos, tanta como puedo, la exploto de golpe. Pero son tantos que apenas los hago retroceder unos cuantos metros. Vuelvo a concentrar energía en mis manos hasta que los perros están solo a un metro de distancia de mí. Coloco mis manos hacia abajo liberando la energía de golpe haciendo que me dispare por los aires. Pero el primer perro infernal es gigantesco, de un salto me alcanza a morder el tobillo. El dolor es insoportable, agudo, como si me encajaran cuchillos muy filosos en todo el tobillo bañados en ácido. Escucho un chillido agudo sobre mi cabeza, un águila blanca hermosa vuela por los aires. Mientras pasa una pluma de ella cae, aterrizando en la nariz del perro que me alcanzo el tobillo creando una explosión blanca. Haciendo que este salga dispar

