Lo que me dijo acerca de lo que sentía cuando me veía cantar era lo más bonito que me habían dicho. Quizás era cierto, quizás solo cantaba para él, de hecho, tenía diez canciones que las había escrito pensando en él, solo que aún no habían salido a la luz. Cuando puso la canción de Kelly Clarkson y me vendó los ojos para que sintiera a través de sus manos y la música, no supe cómo reaccionar, pero en cuanto empezó a tocarme por todo mi cuerpo, los ojos vendados y el sonido envolvente de la canción me llevaron a lugares desconocidos. Me enfoqué en sentir emociones y sensaciones que no sentía con los ojos abiertos. Nunca antes me había sentido mas unida a una hombre en toda mi vida, la conexión era increíble, el turco sabía dónde y cómo tocar y eso era imprescindible para tocar el nirvana.

