Me había levantado temprano y aproveché para volver al sitio donde vi la caravana la noche anterior. Ya sabía su procedencia, estaba a nombre de una agencia de alquiler y quien la había alquilado había sido Albert. Tenía mis dudas; Albert era un imbécil al que utilizaban o le daba igual todo lo que pasara, porque solo a él se le ocurría alquilar una caravana a su nombre para ser usada en esos menesteres. El motivo por el que no quería volver con Lissa como antes era precisamente Rodrigo, no quería que se alejara y si volvía a ocupar mi puesto de guardaespaldas y el que tenía en su cama era lo que sucedería. Lo de la noche anterior fue una excepción que no debió pasar, pero pasó, era inevitable que pasara si estábamos juntos, por lo que la presencia de Rodrigo era mi mejor baza para mant

