Mikeila Desperté cuando la azafata nos ofreció maníes y una soda. La cual yo acepte gustosa pero que Nicole declinó. Ella dijo que faltaban solo un par de horas para aterrizar. ¿Ya habíamos viajado 21 horas? Vaya el tiempo vuela cuando duermes plácidamente. El aterrizaje, junto al desembarco fue desastroso. Por no adjudicarle un adjetivo haciendo alusión a materia fecal. Al parecer nuestra estúpida aventura se veía frustrada por un "pequeñísimo", "minúsculo", "casi imperceptible" error que mi amiga había cometido cuando compró los boletos. Quiero reír como una loca desquiciada. -Lo siento...-se lamentaba ella enrollando entre sus dedos los hilillos de su bufanda, -no me di cuenta. Es que estaba tan apurada, la adrenalina... - ¿Es una maldita broma?-la corté en su segundo discurso de d

