Definitivamente no me habría gustado verla. La mujer no tiene la más mínima idea de quién puede ser el artista, pero que siempre les deja una carta muy respetuosa en donde les pide de favor si pueden mostrar su trabajo, ellos; aunque al principio desconfiados, lo hicieron y entonces cada año les pide lo mismo. Me encuentro con Giuli en un par de mesas más adelante, está encantada con unos barnices miniatura, también hay sombras de ojo, cepillos de cabello y demás artículos de belleza que obviamente solo son figuras. Elige uno amarillo, otro azul, uno rojo, un verde, otro anaranjado, uno morado y uno n***o. Apreciar las figuras me agrada, pero de ahí a comprarlas disto mucho, son tan pequeñas que ni siquiera servirían para adorno... o tal vez sí, pero no sería mi estilo. Volvemos a la re

