Por la noche, se me ocurre utilizar los barnices de Giuli para pintarme las uñas; nunca fui partidaria del barniz, pues el aroma siempre me provocó náuseas, pero una extraña necesidad de ver color en mis uñas me embarga. La mano derecha la pinto de color vino, el color es tan brillante que parece vino real. Las uñas de la mano izquierda las pinto de color n***o profundo, finalmente, decoro ambas manos con un dibujo de flor del color contrario a la uña. No me encanta el panorama, pero es mejor de lo que imaginé. Cualquier cosa con tal de distraerme. He dejado el teléfono cargando, me ha servido para alejarme de los mensajes interrogantes del por qué Ventura me invitó a salir. En cuanto me llegó la llamada de Sebastián, decidí dar el tema por zanjado. Si no quieren acompañarme, que no lo h

