Dos almas solitarias

1186 Words

"Nunca me han gustado las personas débiles, víctimas o que no sepan defenderse pero dejar a una mujer en una circunstancias así simplemente me es imposible", pensó Emanuele. Así que caminaron lentamente en silencio hacia aquella habitación que fue testigo unos minutos antes de su encuentro cada uno inmerso en sus propios pensamientos. Llegaron sin darse cuenta, era evidente que ambos estaban afectados por distintas razones, pero la que llevó la peor parte fue Gina, sus lágrimas recorrían su rostro humedeciendo ahora su llanto era sereno, aquel que viene de la una tristeza profunda, de darse cuenta que todo en su vida era un desastre. Emanuele abrió la puerta y le indicó con la mano a ella que pasara, — Lo mejor es que vayas a vestirte y yo te espero, creo que nos haría bien despejar un

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