-¿Podemos hablar?- dice Axel desde el umbral de la puerta. -Pasa- respondo. Él se acerca hasta la cama y se sienta a mi lado, acaricia mi pelo y me abraza en silencio, yo tampoco digo nada, tan sólo aspiro su aroma por si es la última vez que lo huelo. -No quería tratar así el tema antes, es sólo que es complicado- confiesa- nunca he querido tener hijos, y sigo pensando lo mismo, pero tu salud ahora es lo más importante y yo no debi discutir contigo. -Entiendo lo que sientes, pero tu también debes entenderme a mi y saber que nunca abortaré, no me lo perdonaría nunca- susurro. -Dejemos el tema por ahora, solo quiero estar aquí, contigo, cuidandote- dice mirándome y yo asiento. **** Han pasado varios días y por fin me han dado el alta y he podido volver a casa. Los primeros sínt

