Ethan entró en la habitación con paso firme, aunque la cabeza le seguía dando vueltas por todo lo que acababa de escuchar en la reunión con Ronald. La verdad sobre su madre y el nombre de Grecia Vernazza aún le golpeaban como un eco persistente, pero apenas cruzó la puerta, esos pensamientos quedaron en segundo plano. Lía estaba sentada en la cama, con la espalda apoyada contra el cabecero y las rodillas ligeramente dobladas bajo la sábana. Su cabello caía desordenado sobre los hombros, y aunque tenía un aspecto frágil, sus ojos estaban más despiertos que nunca. Marie estaba sentada en la silla junto a la ventana, revisando algo en su teléfono, pero al verlo entrar, se puso de pie enseguida. —Volvió antes de lo que pensé, señor Blackwell —dijo con un tono neutro. —Gracias, Marie. Ya pu

