Regresamos a la fiesta. Vi a Bette saludar a Alex Sofer desde el otro lado de la sala. Miré a Jeff para ver qué impresión le causaba este grupo. Mis dudas se disiparon al ver la expresión de hambre en su rostro. Me incliné y le dije: «Tranquilo, hay de sobra. Tómate tu tiempo». Sandy me oyó y soltó una risita. "¡Oye, amigo!" Me giré y al instante me envolvieron unos brazos jóvenes y pecosos y me besaron con fuerza en la boca. ¿Quién sino la encantadora irlandesa Bridget Gravell? Llevaba un mono verde que realzaba su pelo rojo intenso. Estaba solo parcialmente cerrado, y sus abundantes pechos pecosos casi se desprendían, pero no del todo. Le presenté a los Morrison. «Esta chica tiene pecas en lugares increíbles», dije, pellizcándole el trasero. Me dio un manotazo en la mano. —Ah, solo

