-Ammm... Lo siento, no quise... -Descuida, ya tú lo dijiste antes, no es nada que no hayas visto antes, ¿no? -Sí... Cierto... -¿Entonces? Creo que va a decir algo más, pero en su lugar, solo me extiende la tela en sus manos, esforzándose por mantener sus ojos en mi rostro y su gesto neutro. ¿Será que realmente le afecta el verme así como a mí el tenerla vestida de esa forma? Porque, como bien dije antes, con esa túnica parece una Diosa, tanta piel expuesta a mi ojos es toda una tentación, una con la que he estado luchando y ganando la batalla... por ahora. -No te pongas nada en los pies, y solo usa ésta prenda, necesitarás una conexión directa con la tierra y los zapatos solo van a estorbar. -Bien, saldré en unos minutos. -Te espero afuera. Aunque parece que no desea irse, pues t

