Capitulo 4

347 Words
4 Mi nombre de varón fue Diego. La historia resulta bastante divertida porque aunque intentaron hacerlo de mutuo acuerdo, al final de cuentas mi padre se salió con la suya porque yo sería un gran y verdadero hombre, pero ya habrá tiempo de explicar eso. El tema sale a cubierta porque a partir de mi segundo encuentro con Davis, no volvió a llamarme así, incluso años después que nos vimos. Llegué a su casa a las seis de la tarde. Mi madre me llevó de paso a su trabajo y si todo salía bien, es decir, que no provocara quejas o comentarios negativos de mi tía, lo haría cada viernes que le tocaba trabajar el turno nocturno. Sin mucho interés saludé a la mujer que nos abrió la puerta principal y apenas me dijo que podía pasar corrí escaleras arriba con mi mochila colgando de mi hombro izquierdo hasta la habitación de él y me sorprendió la forma en que me detuve justo frente a la puerta porque con esa velocidad era más probable que chocara. Tomé aire y toqué. Nadie respondió. Volví a tocar para no escuchar nada y luego que avisé que entraría, giré la perilla. Al interior la oscuridad me hizo dudar sobre la figura humana ensombrecida que estaba acostada bajo las sábanas y después de hacer una ligera sonrisa me acerqué para retirarla. Nada, era una ilusión provocada por las dos almohadas que estaban debajo. Antes de pensar en algo, mi tía entró a la habitación para avisarme que su hijo había salido un par de horas para hacer una tarea y que no me preocupara pues al llegar nos daría oportunidad de dormir más tarde para aprovechar el tiempo perdido. Le di las gracias y me dejó estar ahí. Las siguientes dos horas las pasé encerrado en ese lugar. Veía con atención las cosas que había en las repisas, husmeaba dentro de los cajones y revisaba bajo la cama pues quería saber todo sobre Davis y cuando me aburrí simplemente me recosté y arropé. No me di cuenta de que me dormí.
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