Un mes. Un mes de no ver a Dylan. Un mes en el segundo semestre. Un mes soportando a Beatrice. –¿Quieres salir esta noche? –No, tengo tarea– le respondí a Harry sentado a mi izquierda. –¿Qué pasa contigo?– Hamilton se sentó a mi derecha con un bowl de palomitas. –Nada, no sé, sólo estoy harta de compartir dormitorio con Beatrice. –¿Beatrice Anderson? Giro mi cabeza para ver a Hank entrando a la sala con las bebidas. –Sí, ella– respondí con confusión –. ¿Cómo la conoces? –Va a mi clase de finanzas, es cool. –No, no es “cool”– rodé mis ojos –, se asegura de estresarme lo más que puede antes de dormir y al despertar. Hank se ríe de mí y toma asiento. –¿Acaso te odia? Porque conmigo se lleva muy bien y usualmente sucede al revés. Todos asienten a lo que dijo. –Cómo sea, pon la pe

