NATE –Buen día– me recargue en el escritorio para ver a la asistente de mi padre, ella subió su mirada y se ruborizó. –Buen día, joven Williams. –Dime “Nate”– sonreí –. ¿Qué pudiste averiguar acerca del curso? –Oh, tengo varios cursos programados para el siguiente año, en verano– colocó los folletos enfrente mío, hago una mueca, estaría bien en verano pero siento que podría ser antes –, también encontré una de marzo a mayo. Sonreí. –Ese está perfecto. –¿Sí? Tiene las mejores recomendaciones, y es muy difícil entrar. –Mi amigo entrará, no tengo duda– sonreí imaginando –. ¿Dónde me dijiste que es? –En Seattle. Mi sonrisa se amplió. –¿Me podrías mandar esa información, por favor? –Claro. El tecleo en la computadora fue rápido y en segundos me llegó la notificación en mi celular.

