–Buenos días, dormilones. –Papá– se quejaron los H al unísono, excepto por uno. Joe está con nosotros en el desayuno, hace mucho que no lo veía, pero definitivamente no esperaba verlo en esta condiciones. Bajé al desayuno después de tomar un baño y ropa mía que dejé para cualquier ocasión, Rosa estuvo al pendiente de mí y pude recuperarme un poco antes de bajar a desayunar, no puedo decir lo mismo de mis amigos. –Muchas gracias por dejarnos dormir aquí, señor Gray– comentó Erica con una sonrisa. Las hermanas están tan frescas como lechugas, también se ducharon y están usando ropa especial para los huéspedes, pero a comparación de mí, pareciera que ellas se durmieron a las nueve de la noche. –Oh, pueden decirme “Joe”, y saben que son bienvenidas, siéntanse en casa. –¿Qué tal les parec

