Detuve a Dylan en medio de un beso y lo alejé de mí, si no hablaba ahora, me iba a distraer toda la tarde. –¿Qué pasa? ¿No querías “hablar”?– Hizo comillas con sus dedos, sugiriendo que quería subir para no precisamente hablar. Me sonrojé de inmediato pero no quise hacerle caso a su sonrisa ladina. –Quiero hablar, dialogar, entablar una conversación. –¿Oh, es así?– Con su dedo en mi bolsillo de mis jeans me atrajo hacia él –. ¿De qué quieres hablar? Pasó un mechón por detrás de mi oreja con su mirada fija en mí. Concentrate, Madison. –De mi curso, sé que no me dirás que no vaya, sé que no quieres interferir, pero puedo sentir que estás molesto. –No estoy molesto– tomó asiento en la cama y me atrajo con él –, estoy disgustado. Yo me imaginé algunas cosas diferentes, pero no lo tom

