Harley. Cinco años después. Sentada en una silla reclinada los miro jugar a Javier con Samuel y Zacarias a la pelota los tres solos y dándose palizas, para los cinco años que tienen son brutos, también, tienen primos que son una bestia, tíos que son aun mas bestias, y Javier ni hablar, los revolea en la cama como si fueran de goma y ellos, felices, o contra el sillón cuando juegan a la lucha, ya le dije, nos llaman del jardín vas y das la cara. —Señora. —Uuhhh gracias. —ponen en la mesa un montón de comida que encargamos y bebidas. —¿Cuál cosa estamos a disposición señora?. —Muy amables, gracias. —se van y vienen los nenes corriendo. —Mmmm que ricoooo. —Uuuhhh mami, que rico. —¿Viste que si?. —se sientan esperando a Javier que viene sonriendo, me muerdo el labio inferior porque es
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