Javier. Llego a la consulta un poco antes por miedo a que me halla mentido con la hora, aunque no sé si seria capas de mentirme con algo asi, pero esta la pequeña duda ya que no la conozco, no sé como es mas allá de la cama y el momento de tontera que se tiene al comienzo de una relación donde todo es alegría y las tonteras nos pareces divertidas y no vemos defectos, y aunque es calmada y amorosa, esta enojada, una mujer enojada y dolida. —Javier. —aparece sonriendo, tiene su bolsito cruzado y una carpeta en las manos—. ¿Cómo estás?. —Bien. —me paro del banco que hay afuera de la clínica—. Esperándote. —¿Hace mucho llegaste?, vamos que podemos perder el turno si no estamos a tiempo. —Si, llegué hace como media hora. —¿Dudabas que te halla dicho la verdad?. —Un poco. —abro la puerta

