¿Su esposa? Aquellas palabras me dejan sin aliento. Me le quedo mirando como si no lo comprendiera o me hubiera hablado en un idioma totalmente diferente. Las revoluciones de mi corazón se multiplican en milésimas de segundos y mis pulmones se quedan sin aire. ¿Acaba de pedirme que me case con él? A pesar de que su propuesta es inesperada y hecha sin la más mínima preparación, es decir, en un contexto nada apropiado y mucho menos que romántico, causan el efecto deseado. ―Reconozco que no hay una pizca romanticismo al hacer esta propuesta en medio de una habitación de hotel y completamente desnudos ―sonríe como niño travieso―, pero mis palabras son sinceras, Vicky ―mis piernas se tornan flácidas, por fortuna, él lo nota, antes de que caiga de rollito sobre el suelo―. Te prometo, que en

