Esta acaba de convertirse en la mejor noche de toda mi vida. Ni en sueños habría imaginado algo como esto. La verdad, es que me ha tomado por sorpresa. Pero, ¿qué voy a contestar? Quiero decirle que acepto ser su esposa y saltar a sus brazos mientras grito de emoción y felicidad. Sin embargo, la sortija que llevo incrustada en mi dedo anular izquierdo me obliga a mantener ese sí, que quiero darle atrapado dentro de mi boca. Lo observo postrado sobre su rodilla derecha, nervioso e inseguro, pero arriesgado y valiente. ¿Cómo no estar enamorada de un hombre tan maravillosos como este? Los latidos de mi corazón se escuchan fuertes y sonoros por encima de la voz del joven que interpreta la hermosa canción que sirve de fondo a la petición más maravillosa que me han hecho en toda mi vida. ¿Algun

