7. La noche del 12 de febrero de 2022
Orson termina de darle los últimos retoques al siguiente episodio de su podcast “De lo Anónimo a lo Paranormal”. Y lo sube a la Internet. La acogida es multitudinaria. En los siguientes días las transmisiones realizadas a través de la Internet por Orson Zapata se harían cada vez más famosas. El episodio titulado: Los Mitos y las Leyendas en el Tolima resulta ser todo un éxito. Los números de seguidores en la página de sss aumentan en numerosas proporciones. Los días han transcurrido desde la última vez que se viera con Mónica y Mario. Ella no lo ha vuelto a llamar y el por supuesto no lo iba a hacer. Hacía unas noches que Orson Zapata había cogido su moto y a la medianoche arrancado a un sitio en Bogotá llamado el Humedal Córdoba cuyos residentes aledaños contaban relatos de avistamientos de OVNIS en el cielo de vez en cuando. El sitio una especie de bosque ubicado en la mitad de la ciudad también conocido por actividades delictivas se mostraba atractivo para las aficiones de Orson de ir a buscar en el cielo objetos voladores no identificados Aquella noche parqueo su moto y se internó en el lugar caracterizado por sus árboles. Se puso a caminar y a meditar. Algo peligroso. Esperaba no encontrarse con la policía ni tener algún encuentro no deseado. Ya está muy avanzada la noche. La luna brillante en el cielo. Afilada y resplandeciente. De repente observa que una sombra de avanzar lento se le acerca en lo más profundo de la noche negra. Por un instante Orson se asusta, pero siente que no hay de qué preocuparse cuando se percata de que es un vigilante de la zona. Al ser interrogado por el vigilante Orson le cuenta que está buscando platillos voladores en el cielo. EL vigilante se percata de que Orson en ningún momento le representa una amenaza así que le permite seguir en el lugar. Pero también sorprende a Orson al contarle relatos de fenómenos paranormales en el lugar como encuentros con brujas y fantasmas en lo más profundo de la noche. Orson y el vigilante se ponen a mirar el cielo juntos. El primero que ve las luces extrañas danzando en círculos alrededor de la luna es el vigilante. Orson también se da cuenta del fenómeno inexplicable. Los puntos brillantes giran alrededor de la luna como si estuvieran bajo los efectos de una droga en una fiesta de música electrónica bailando al lado del parlante. Es fenomenal. Orson no lo puede creer. El vigilante le sonríe. Orson se queda mirando el cielo fijamente mientras las luces misteriosas dan vuelta alrededor de la luna por algunos minutos para desaparecer sin dejar rastro ni una posible explicación de lo sucedido. Orson al mirar a su lado se da cuenta que el vigilante a desaparecido sin dejar rastro y con una muestra de respeto supersticioso se retira de lugar en la moto para darse cuenta a lo lejos que las luces de una moto de la policía se ven. Orson llega sano y salvo a su apartamento. Termina de recordar lo sucedido aquella noche y vuelve a la realidad. Se da cuenta que el correo electrónico de su podcast “De lo Anónimo a lo Paranormal” está lleno de mensajes de personas que disfrutan de escuchar su programa enviándole sus felicitaciones y dándole ideas para próximos episodios. Orson aún no ha pensado en un nuevo episodio para su podcast pero últimamente ha pensado en la posibilidad de que el hombre pudiera llegar a Marte en un viaje destinado a amartizar en el planeta rojo protagonista de tantos relatos de CIENCIA-FICCIÓN como la famosa novela de HG WELLS THE WAR OF THE WORLDS. Tal vez se podría encontrar la forma de llevar a un hombre sano y salvo a la superficie marciana. Eso estaba por verse. Los avances de la ciencia son inexplicables. Cualquier cosa podría ocurrir en el futuro próximo. Orson medita mientras el tiempo pasa y su celular suena. Es Mónica. Se saludan y hablan de manera familiar y con confianza. Es necesario que se vean. Mónica tiene una idea, pero solo se la puede contar personalmente. Todo se originó con una conversación que tuvo con Mario. A Mónica simplemente se le ocurrió y se lo comunicó a su compañero. A Mario le pareció excelente y le dijo que tenía que decírselo inmediatamente a Orson. Y Orson escuchaba a Mónica y lo pertinente que sería que se vieran personalmente para comunicarle dicha cuestión así que deciden verse mañana domingo en la pizzería para almorzar juntos y dialogar dicha cuestión. Mónica invita. Es un restaurante gourmet en la Zona Rosa en Bogotá. Una zona exclusiva de rumba y entretenimiento en Bogotá con gran variedad de restaurantes y locales comerciales. Mañana quedan de verse al mediodía en una banca en la Zona T. Allí es la cita. Así quedan. Orson piensa en todo lo que está ocurriendo. Debe ser por algo. Debe ser por algo se dice a sí mismo. Y se va a dormir. Esa noche soñaría con un platillo volador volando en el cielo que se le iba acercando lentamente mientras su forma concreta se dibujaba en su campo visual. Una especie de esfera bioluminiscente girando sobre si misma de una manera fantástica y onírica de manera rápida sobre un fondo de nubes psicodélicas como hongos morados de luz. Como una especie de ángel que intentaba comunicarse con él. Un sueño muy bonito pensaría al despertarse al siguiente día al despertarse.
Orson termina de darle los últimos retoques al siguiente episodio de su podcast “De lo Anónimo a lo Paranormal”. Y lo sube a la Internet. La acogida es multitudinaria. En los siguientes días las transmisiones realizadas a través de la Internet por Orson Zapata se harían cada vez más famosas. El episodio titulado: Los Mitos y las Leyendas en el Tolima resulta ser todo un éxito. Los números de seguidores en la página de sss aumentan en numerosas proporciones. Los días han transcurrido desde la última vez que se viera con Mónica y Mario. Ella no lo ha vuelto a llamar y el por supuesto no lo iba a hacer. Hacía unas noches que Orson Zapata había cogido su moto y a la medianoche arrancado a un sitio en Bogotá llamado el Humedal Córdoba cuyos residentes aledaños contaban relatos de avistamientos de OVNIS en el cielo de vez en cuando. El sitio una especie de bosque ubicado en la mitad de la ciudad también conocido por actividades delictivas se mostraba atractivo para las aficiones de Orson de ir a buscar en el cielo objetos voladores no identificados Aquella noche parqueo su moto y se internó en el lugar caracterizado por sus árboles. Se puso a caminar y a meditar. Algo peligroso. Esperaba no encontrarse con la policía ni tener algún encuentro no deseado. Ya está muy avanzada la noche. La luna brillante en el cielo. Afilada y resplandeciente. De repente observa que una sombra de avanzar lento se le acerca en lo más profundo de la noche negra. Por un instante Orson se asusta, pero siente que no hay de qué preocuparse cuando se percata de que es un vigilante de la zona. Al ser interrogado por el vigilante Orson le cuenta que está buscando platillos voladores en el cielo. EL vigilante se percata de que Orson en ningún momento le representa una amenaza así que le permite seguir en el lugar. Pero también sorprende a Orson al contarle relatos de fenómenos paranormales en el lugar como encuentros con brujas y fantasmas en lo más profundo de la noche. Orson y el vigilante se ponen a mirar el cielo juntos. El primero que ve las luces extrañas danzando en círculos alrededor de la luna es el vigilante. Orson también se da cuenta del fenómeno inexplicable. Los puntos brillantes giran alrededor de la luna como si estuvieran bajo los efectos de una droga en una fiesta de música electrónica bailando al lado del parlante. Es fenomenal. Orson no lo puede creer. El vigilante le sonríe. Orson se queda mirando el cielo fijamente mientras las luces misteriosas dan vuelta alrededor de la luna por algunos minutos para desaparecer sin dejar rastro ni una posible explicación de lo sucedido. Orson al mirar a su lado se da cuenta que el vigilante a desaparecido sin dejar rastro y con una muestra de respeto supersticioso se retira de lugar en la moto para darse cuenta a lo lejos que las luces de una moto de la policía se ven. Orson llega sano y salvo a su apartamento. Termina de recordar lo sucedido aquella noche y vuelve a la realidad. Se da cuenta que el correo electrónico de su podcast “De lo Anónimo a lo Paranormal” está lleno de mensajes de personas que disfrutan de escuchar su programa enviándole sus felicitaciones y dándole ideas para próximos episodios. Orson aún no ha pensado en un nuevo episodio para su podcast pero últimamente ha pensado en la posibilidad de que el hombre pudiera llegar a Marte en un viaje destinado a amartizar en el planeta rojo protagonista de tantos relatos de CIENCIA-FICCIÓN como la famosa novela de HG WELLS THE WAR OF THE WORLDS. Tal vez se podría encontrar la forma de llevar a un hombre sano y salvo a la superficie marciana. Eso estaba por verse. Los avances de la ciencia son inexplicables. Cualquier cosa podría ocurrir en el futuro próximo. Orson medita mientras el tiempo pasa y su celular suena. Es Mónica. Se saludan y hablan de manera familiar y con confianza. Es necesario que se vean. Mónica tiene una idea, pero solo se la puede contar personalmente. Todo se originó con una conversación que tuvo con Mario. A Mónica simplemente se le ocurrió y se lo comunicó a su compañero. A Mario le pareció excelente y le dijo que tenía que decírselo inmediatamente a Orson. Y Orson escuchaba a Mónica y lo pertinente que sería que se vieran personalmente para comunicarle dicha cuestión así que deciden verse mañana domingo en la pizzería para almorzar juntos y dialogar dicha cuestión. Mónica invita. Es un restaurante gourmet en la Zona Rosa en Bogotá. Una zona exclusiva de rumba y entretenimiento en Bogotá con gran variedad de restaurantes y locales comerciales. Mañana quedan de verse al mediodía en una banca en la Zona T. Allí es la cita. Así quedan. Orson piensa en todo lo que está ocurriendo. Debe ser por algo. Debe ser por algo se dice a sí mismo. Y se va a dormir. Esa noche soñaría con un platillo volador volando en el cielo que se le iba acercando lentamente mientras su forma concreta se dibujaba en su campo visual. Una especie de esfera bioluminiscente girando sobre si misma de una manera fantástica y onírica de manera rápida sobre un fondo de nubes psicodélicas como hongos morados de luz. Como una especie de ángel que intentaba comunicarse con él. Un sueño muy bonito pensaría al despertarse al siguiente día.