Kai. Miércoles, 24 de Enero de 2007. Pasado. Un nudo, un maldito nudo se me había hecho en la garganta. Quería gritar, y llorar hasta más no poder. ¿Por qué pasaba esto? ¡¿Por qué?! Deseé estar con mi familia para siempre, más no deseé perderlos. Pero, ¿por qué me pasaba esto? Y hoy... en mi maldito cumpleaños. No podía moverme o hacer algún ruido, seguía en shock, aún no procesaba... la muerte de... papá. Hasta que de pronto, la puerta de la casa se escuchó cerrarse, y al girarme y ver quién era, exploté en un llanto. Era mamá, que por fin había llegado a consolarme. Esta, se veía diferente, era como si ya no fuera la misma mujer que solía ser. Pero yo, corrí a los brazos de ella, cómo un niño desconsolado queriendo el consuelo de su madre. No me importó tener el teléfono aún en mano,

