Al escuchar la barbaridad que acaba de decir, los chicos la miraron estupefactos y luego a mí. me sonreí al ver la sorpresa que ellos manifestaron, para mí no surtió mayor efecto que sentir cierta gracia al ver que no ha cambiado en nada, por lo menos internamente. Ylse dejó ver lo fácil que es ponerse el disfraz de la mujer desvalida y amorosa para lograr en el momento adecuado lo que le convenga. —Y yo que pensaba que eras incapaz de querer a alguien hermano —Me dijo Leonardo sonriendo. —¿Yo querer a alguien? —Cuestioné con sarcasmo—. Ni a mi mamá y voy a querer a esta porquería. Las mujeres solo me han mostrado el verdadero sentido de los sentimientos, esta desgraciada fue quien me hizo terminar de poner los pies sobre la tierra —Le dije a Leonardo al tiempo que le di un leve puntapie

