—¿Para qué me trajiste hasta aquí? ¿Qué lugar es este? —Preguntó Ismael mirando alrededor como si tratara de identificar el lugar y con una expresión de susto tremenda en su rostro, mientras su cuerpo temblaba sin poder disimularlo. Apenas acabamos de ingresar a un espacio bastante amplio que parece un granero. Es la primera vez que vengo a esta propiedad de Saúl, está en la afuera de la ciudad, pero no tan distante de la urbe como la casa de Gelys y la de Aleskey. Pasados unos tres minutos cuando mucho contabilicé en mi mente, Saúl apareció con un juego de sillas plásticas en el espacio hacia donde nos guió al llegar a su propiedad. —Veo que tienes afán —Aduje con sarcasmo en respuesta a las dos interrogantes de Ismael—. El acelerarse a veces solo nos trae problemas, y creo que es el

