—Te estábamos esperando —Le dije a la rubia al verla salir de la casa dos horas después y como ya lo suponíamos detrás de ella apareció Saúl. No obstante la felicidad que esperábamos ver en sus rostros, ella salió enojada y Saúl cabizbajo, como le ha venido sucediendo en los últimos meses. —¿Qué querías? —Me respondió Ingrid con antipatía. —Ajá, hermano —Aduje llamando la atención de Saúl—. ¿Qué le hizo a esta mujer? Anda como picada de serpiente. Saúl guardó silencio, solo me observó y luego desvió la mirada hacía Ingrid. —Necesitamos un favor tuyo, rubia —Aleskey se adelantó. Por momentos una especie de tensión invadió el pequeño espacio que estábamos ocupando, lo que llamó a la curiosidad mía y supongo de Aleskey, lo que nos dio a entender que algo sucedió entre la rubia y Saúl,

