Mientras Akais permanecí encerrada en la habitación, sumergida en el pliego de oraciones de las cuales se agarra buscando donde refugiarse para acallar sus pensamientos, al otro lado de la casa, Leroy se ha mantenido en el jardín en compañía de los otros hombres miembros de la hermandad y Gustavo, que desde que llegó en compañía de Akais se unió al grupo que desde temprano en la mañana estaban reunidos dizque celebrando la despedida de solteros del hombre que más le ha huido al matrimonio. —Muñequito ya se acerca la hora —Me dijo Anthony en un tono de voz que procura infundirme miedo. —Ajá ¿Y qué hay con eso? ¿Cuál es el problema? —Le pregunté levantando los hombros a modo de que no entiendo por qué lo dice. —Ah, porque en dos horas se te acaba la vida, ¿Eso no era lo que tú estabas dan

