Quise hablar con Anthoni por teléfono lo que me acaba de suceder con el viejito, pero al último minuto decidí ir a la casa no solo a contarle al respecto sino también planificar qué voy a hacer en adelante. —¿Qué vaina es esa que me estabas contando al teléfono? —Me preguntó Anthoni apenas me vio llegar a la casa. —Nada, que encaré al viejo desgraciado y no tuvo los pantalones para admitir que es el responsable de la muerte de su esposa y de Atkins —Le dije al tiempo que tomaba asiento en el sofá de la sala de estar. —De la muerte de su esposa, no hay duda alguna de que tiene las manos embarradas, pero ¿De Atkins? ¿No crees que te precipitaste a darle a entender que sospechas de él? —Preguntó Anthoni mirándome con cierta precaución, la cual reconozco no haber tenido porque me dejé lleva

