—¿Qué te pasa condenada rubia? —Le pregunté a Ingrid apenas Akais tuvo la brillante idea de aceptar la petición de Altair. Miré hacia atrás para cerciorarme que no estuviera detrás de mí. —A mi no me sucede nada —Me respondió adoptando su acostumbrada tranquilidad. La condenada es de las que le prende fuego a las situaciones y luego actúa como el que no ha sucedido nada o que lo que hizo no es tan importante como uno lo cree. —Te pasaste rubia —Le dijo Leonardo. —Ah pues, ahora abrirle los ojos a ese ángel es malo —Comentó haciendo gestos de inocencia—. Más bien agradece que le estoy abriendo los ojos para que no te suceda lo mismo que te pasó con Samantha —Agregó como si hubiera sido su mejor hazaña—. Sí le hubiera hablado a la pendeja esa como lo hice con akais creo que ni Iara est

