Un Dios en el cielo y otro aquí a su lado

2703 Words

Aprovechamos que las mujeres se fueron a discutir sus cosas, para abordar a Gustavo y proponerle la adquisición de los equipos que, tomando en consideración mi sugerencia de tal vez hacer un reconocimiento de las voces en las notas de voz de ese día del asesinato en el teléfono de Atkins, Anthoni sugirió, a lo cual el viejito no vio inconveniente. —Siempre que eso sirva para dar con el desgraciado que me robó a mi brazo derecho pago lo que sea —Adujo Gustavo sentido. Es evidente que hablar de Atkins y de su asesinato, le afecta enormemente. En su mirada y las facciones de su rostro se nota el nivel de frustración e impotencia que tal vez esté experimentando al sentirse de manos atadas, no es fácil tener tanto poder y no usarlo si quiera para cobrarle a quién se atrevió a hacerlo. —Estam

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